Community Pro para audiencias revueltas

Lidiar con criaturas web salvajes, curiosas,   y muy inquietas es el día a día de un Community Manager.

Lidiar con criaturas web salvajes, curiosas, y muy inquietas es el día a día de un Community Manager.

Si entendemos que ser un community manager profesional implica poseer habilidades técnicas, sociales y personales para integrarlas a un proyecto de marca, empresa o nombre serán pocos de los miles de communities quienes seguramente pasen el corte de la “profesionalidad”. Aquí un ejemplo de ello que me encontré en un grupo de “communities” en Facebook:

 

Community Manager Pro para audiencias revueltas

Reir o llorar, ustedes escogen? Yo de momento sigo aprendiendo con respeto que ésta es una profesión que no se improvisa

 

Señoras y señores, sí nos queda una burbuja que no es inmobiliaria, y se llama: “community manager”. Desregulado, desdibujado y ampliamente buscado, es el perfil de ést@ profesional. España es el primer país en búsqueda del término, seguido de varios en LatAm, en correspondencia con la situación y crecimiento del mercado digital. Después del subidón al que escuelas de formación de prestigio y -no tanto- se han subido obtenemos muchos gestores técnicos de las redes a los que sobreviven los verdaderos profesionales.

Para sumar a la confusión vivimos en un mundo donde la audiencia está revuelta y el prime time no es lo que era. No vemos la tele a una hora, en un momento concreto del día, la llevamos puesta y la consultamos cuando queremos, nos viene bien o realmente lo necesitamos. Así el panorama en el que nos movemos las personas y las marcas es una auténtica revolución.

El verdadero profesional es aquel que genera ROI a su marca, bien sea cualitativo o cuantitativo.
Un Community profesional aporta su saber técnico y personal a un equipo igualmente profesional en el que los objetivos son claros. Profesionalidad de la empresa y de su equipo suman a un exitoso proyecto aunque tenga sus reveses. Todos hoy somos consumidores y prescriptores: prosumidores. Generamos información como nunca antes la historia de la humanidad lo ha visto o vivido.

De esta “marea” podemos asegurar que:

a) Hay un gran desconocimiento general de la gestión técnica, operativa, y posibilidades reales de las plataformas sociales digitales por parte de las empresas y un alto porcentaje de usuarios,

b) No hay una regulación objetiva que establezca denominadores standard al sector y

c) Toda empresa, marca o persona que se vincula a las redes sociales es un gestor de contenido sea o no consciente de ello afectando a su marca, nombre, persona o servicio. Todo producto nace para ser vendido. Qué menos que interesarnos por quién(es) nos hacen el favor de creer y confiar en que ese producto o servicio que ofrecemos merece su tiempo y su dinero.

Un Community Profesional hace que se vea simple un proceso muy complejo. Un profesional conoce su punto de partida, la competencia, la conversación que sobre su marca, su producto o servicio se produce en la red. De manera cuidada y metódica genera y selecciona contenidos que resuenen en su audiencia objetivo, distribuyéndola de manera acertada y oportuna en los canales que habita el público al que quiere llegar. Un community manager profesional genera valor a los usuarios y en consecuencia a su marca.

Táctica y estrategia, como decía el Maestro Benedetti. Un community es un hilandero, que hace fino un mar de ruido denso con su rueca de herramientas. Será profesional el community que semana a semana escucha, mide, prepara y desarrolla su calendario editorial, supervisa las creatividades, vuelve a escuchar, atiende, detecta y gestiona los cambios de tendencia y controla la evolución de su audiencia. Advierte y gestiona los fallos en la reputación o gestión on-line e identifica vacíos, fallas e incluso nichos nuevos para su marca. Así las cosas, pocos Profesionales con mayúsculas me quedan en la lista, aunque tengo la suerte de conocer algunos dignos candidatos.

Quiero creer que ésta es una profesión artesana tejida con la técnología de la sociedad de la era de la información. Empatía para escoger el tono y el lenguaje que corresponde, cordialidad, cercanía en su medida justa es lo que hace que las redes nos acerquen a las personas. Para eso hay que tener alma. El B2B, el B2C, no son nada si no hay H2H. Human 2 Human. Conectar a personas que tienen intereses comunes dándoles valor hace que no creamos que las marcas están ahi para vendernos, sino que parezca orgánico, natural y espontáneo algo que hacemos los humanos: comunicarnos entre nosotros.

Hasta aquí lo dejamos 🙂

Bibiana Vargas

Bibiana Vargas

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente.

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