HomoDigitalis: Si el espejo negro es la pared de la caverna

Un Bansky en busca de Humanismo Digital

Un hilo de Fé para el HommoDigitalis

No hay humanidad sin comunicación. La historia de la comunicación es nuestra historia.  En los patrones de lo que decimos, a quién se lo decimos, cómo y cuándo se lo decimos está concentrada buena parte de la historia de las conquistas, los aciertos, las glorias y las desgracias de todos los tiempos.  La comunicación editada siempre por la política, la religión, la economía.  La maquinaria hecha furia al servicio de las de las velocidades de cada tiempo.

¿Sería Pitágoras el primer estratega de contenido de la historia? ¿Los pitagóricos el primer gran hermano del mundo occidental? El retrato que nos queda de Pitágoras medio héroe, medio Dios que entendió la ciencia como un camino de sublimación del alma y el espíritu que ha llegado a nuestros días bien parece un gran estratega de contenido y un buen community manager en los códigos de su tiempo.

Viaje exótico y existencial por Egipto, Fenicia y Babilonia.  Vivió bajo un régimen opresor: el de Polícrates y para rematar tuvo mentores o “influencers” que le marcaron el discurso y el camino.  El corte definitivo: funda en la Magna Grecia la fraternidad pitagórica.  Una comunidad identificada por valores y principios, una tribu en toda regla.  Convivencia mediada por los relatos y los discursos que bien segmentados según el público al que se dirigía: jóvenes, senado, mujeres y niños lograron llegar hasta nuestros días. ¿Los pitagóricos son los primeros followers de los que la historia nos da buena cuenta?

No es cuestión de analizar la filosofía o de interpretar la historia.  Es sólo cuestión de encontrar uno, aunque sea un hilo que me mantenga la esperanza en que esta humanidad agobiada y doliente puede pensarse a sí misma. ¿Podemos encontrar entre el afán de los XXIV siglos que nos separan de Pitágoras una señal de que somos capaces de editarnos a nosotros mismos y ser capaces de ver por nuestros propios ojos?

Editando el Pensamiento Crítico

El pensamiento crítico es a la humanidad lo que el oxígeno para los pulmones.  Pero poco entrenado lo tenemos.  Todos pensamos.  Es nuestra condición natural de hommo sapiens hacerlo.  Pero buena parte de nuestro pensamiento por sí mismo es parcial, desinformado o directamente condicionado. Sin embargo, la calidad de nuestra vida y lo que producimos, construímos o hacemos depende directamente de la calidad de nuestro pensamiento.

El pensamiento crítico es el edit mode del pensamiento.  Acerca de cualquier problema, sujeto o contenido, -lo que sea- en el que el pensante mejora la calidad de su pensamiento analizando, evaluando y reconstruyendo.  El pensamiento crítico es auto-dirigido, auto-disciplinado, auto-monitorizado y auto-correctivo.  Necesita habilidades de comunicación y resolución de problemas, así como la resiliencia y el compromiso para sobrepasar nuestro egocentrismo y socio-centrismo naturales.

Pitágoras es EL ejemplo entre los clásicos del pensamiento, y clasifica en este top del top10 por una sencilla razón: de la descodificación de los patrones surge la escala musical. El lenguaje de las matemáticas plasmado para susurrar al alma de los hombres. Champion absoluto donde los haya. Más humanismo imposible. Sirva de punto de partida para dibujar el camino que iniciaron todos los que han estado dándole vueltas a esto de mirarnos delante del espejo antes de nosotros, los mortales hombres y mujeres del siglo XXI que nos inventamos y consumimos a diestra y siniestra en formato dispositivo digital.

Todo lo que somos y lo que sabemos condensado y al alcance de los pensantes, los emisores o los receptores.  El Orbis Tertius, apócrifa enciclopedia de Tlön y Ubqar que nos recuerda @jgabelas en su alusión Borgiana en Habitaciones de Cristal.  Una utopía que pone en duda la realidad y sospecha de la concepción idealista es la que se apropia del mundo.  El Platónico mito de la caverna narrado por el reflejo de las pantallas en forma de #blackmirror como lo narra nereatts

 

Sin editor propio o ajeno, si esa realidad que nos dibujamos a diario por nuestra exposición mediada es la realidad que asumimos sin usar esa herramienta que nos hace sapiens sapiens, -nuestro pensamiento crítico-lo que damos por cierto son las sombras.  En modo digital lo que vemos en el espejo negro es entonces la pared de la caverna.  La pared de la caverna codificada como un idealismo más extremo, binario y dual.

Hipermediados, tecnológicos de consumo, pero sin brújula o sentido crítico:  ¿Qué dejamos como testimonio de nuestra humanidad.  Cuál es el legado que dejamos a los que seguirán después que nosotros.  ¿Cuál rastro de humanismo digital está entre las sombras del espejo negro?  Cuál es la clave del homodigitalis.

Sobreinformados y sobregratificados.  Lo dejamos ahí o somos capaces de asumir nuestra responsabilidad ciudadana y humana de usar aquella herramienta que se nos ha dado: nuestro pensamiento crítico.

Vuelta al orígen: A la humanidad pitagórica.  Me pregunto si entre la sombra de la caverna podremos hacer nuestra propia música, conseguir impactar a nuestra segmentada audiencia por encima de los likes y las editoriales de los algoritmos. De quién depende de ejercitar ese músculo en el pensamiento: De la familia, de los espacios de aprendizaje y educación académicos, de la tribu agregada o de la segmentada, de la ciencia, de las humanidades.  Mejor que de todos y no caer en ninguno.  Pero en el agregado no nos eximimos de la responsabilidad de hacernos mejores pensantes a nosotros mismos… Homodigitalis.

TRICLab concilia de nuevo con la humanidad agobiada y doliente. Porque si entre muchos se puede comprender otro humanismo acorde a nuestros tiempos bienvenido sea ser parte de ello. Porque las respuestas no sol absolutas pero si imprescindibles y construirlas desde las ciencias es indispensable. Sin pasiones ni dualismos, ver las cosas como son.  Así tal vez seamos capaces de construir una escala para el alma de los bits y los píxeles.

Bibiana Vargas

Bibiana Vargas

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente.

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